Apenas terminó de hablar, la mitad del grupo se quedó en silencio.
La otra mitad, que no sabía mucho, se acercó curiosa:
—Ah, sí, la conozco. Es Serena, ¿no? Escuché que ya está casada.
—¡Yo no me creo que esté casada! Se ve súper joven.
El que hablaba era Saúl, un joven adinerado que llevaba tiempo enamorado de Serena en secreto.
Lamentablemente, su padre seguía tan saludable como siempre, y desde que Saúl arruinó un proyecto familiar, ya no le dejaban tomar decisiones importantes.
Tenía ganas