Mundo ficciónIniciar sesiónNarra Jeremiah:
Miro mi reloj, nervioso, puesto que son las cuatro y quince y no hay rastros de Adriana por ningún lado. Habíamos quedado en vernos en la oficina de Emma a las cuatro en punto. Me ofrecí a recogerla, como de costumbre, pero la muy testaruda se ha negado, insistiendo en venir en su auto. Siendo ella tan autoritaria, no hubo manera de hacerle cambiar de opinión, así que no me ha quedado de otra que ceder, a pesar de que me gusta llevarla a toda
¿Qué te parece mi historia?







