Alba
Él se acerca más, rompe su beso, y yo estoy por entrar en pánico.
Me quedó callada, trago saliva y bajo la mirada. Siento esos ojos azules me observan con intensidad.
Hundo mi rostro, no quiero verle, con una mano alza mi barbilla, le miro con los ojos inundados de miedo.
—Te prometo que no te haré daño —él me besa furtivo, primero lento, luego con apremio, no puedo detenerlo.
Pega su cuerpo al mío, puedo sentirlo. Pierdo el aliento, abandona mis labios, pero besa mi rostro, sigue el