Mariza se liberó de ese beso. Su rostro estaba enrojecido, odiaba el control que ese hombre solía tener sobre sus emociones.
—Quiero irme de aquí.
—Tus deseos son ahora mis órdenes, querida.
Jorge le dio esa caja.
—Esto es tuyo.
Ella abrió la caja, lo que vio a continuación la dejó perpleja, no solo eran sus anillos de boda, también era un collar con un corazón de diamantes.
—¿Qué es esto? ¿Ahora vas a conquistarme con joyas?
—Con joyas, con regalos, con rosas, con caricias, beso, con amor, con