Jorge subió al auto. Mariza y Diego le miraban sorprendidos.
—¿Y mi hija? ¿Dónde está, Jorge?
—Mónica dice que está en el acantilado del Norte Luz, pidió que papá se quedara con ella, ¡no tuve màs remedio! —exclamó.
Diego encendió el coche y condujo hasta ahí.
Al llegar al acantilado, Mariza bajó desesperada, necesitaba ver a su hija, necesitaba saber que ella estaba bien.
Sus ojos estaban cubiertos de lágrimas.
De pronto, vieron a esa mujer en el acantilado, ella corrió tan rápido como podía, a