Mia cargó a la bebé, era tan bonita, tan pequeñita.
—¡Es tan bella, es un angelito, Luca!
Luca sonriò.
—Lo es.
—¿Cómo está Catalina?
—Por un instante temí de su reacción, pero, Catalina es muy buena, Mía. Catalina es una mujer fuerte, gentil y llena de amor. Adoró a su hija, y la amaremos por siempre.
Mia abrazó a Luca.
—¡Estoy tan feliz por esto!
Estaban en los cuneros, tocaron el cristal, y miraron, sonrieron al ver a los abuelos ahí, también a los tíos.
Luca cargó a la pequeña, la acercaron