Mia se probó ese vestido, era liso, largo y elegante.
Amaranta corrió a abrazarla con ternura.
—¡Luces tan hermosa como la primera vez!
Mia sonriò, la abrazó de vuelta.
—Me siento tan feliz, sí, sé que solo los locos se casan dos veces con la misma persona, pero yo no deseo màs que eso, sé que puedo ser una loca, pero seré feliz de serlo.
Habían pasado un par de meses, Helena y Catalina se probaron sus vestidos de damas, eran color lila, y eran elegantes y bellos.
—Me alegro de que quieras ayuda