—¿Qué dices, Mia? ¡No! ¡No tiene sentido lo que dices! Ha sido mi maldito error, pagaré por él, pero te voy a recuperar…
Mia no quiso escuchar màs, subió al auto y cerró la puerta.
Luca y Helena subieron con rapidez.
Arturo luchó por abrir la puerta, golpeteó la ventanilla, pero ella no abrió. El hombre se volvió loco, se puso frente al auto.
Luca bajó la ventanilla.
—¡Quítate, m*****a sea! Acepta tu error, y vete al diablo.
—¡No! Mia, déjame hablar, no sabía de este video, vi esto y…
Luca dio r