Mia caminó hasta esa habitación del hospital. Cuando por la ventana observó esa escena, ella sintió que su corazón se oprimió.
Arturo estaba ahí, abrazando a esa mujer.
«Era su mejor pretexto, que yo fuera infiel, limpiaba su conciencia, y podía volver con la única mujer que realmente ama. Bien, ahora pueden ser felices, juntos, porque no volveré contigo, nunca, Arturo», pensó.
La mirada de Arturo se alzó y encontró los ojos de Mia, sintió pavor, soltó a Corina y salió detrás de Mia, quien se ap