Arturo abrazaba a Mia, odiaba verla tan triste. Besó su frente.
—Estoy aquí, Mia, te cuidaré.
—¡Necesito encontrar a mi madre! Necesito saber que ella está bien —suplicó con los ojos llorosos.
Arturo asintió.
—Sí, mi amor, iremos a buscarla, te ayudaré y la encontraremos bien, ya verás.
—Incluso si ella no me quiere a su lado, lo entenderé, solo quiero verla bien, por favor, Arturo.
Arturo asintió, de inmediato llamó a Diego y le pidió ayuda.
Tenían un avión privado, podían viajar a ese lugar, e