Mariza llegó hasta ese departamento que Jorge tenìa en esa ciudad.
Al entrar, la empleada, que cuidaba ese lugar, le indicó que el señor Jorge se había marchado a la empresa del señor Ovalle.
Mariza lamentó no encontrarlo, pero pidió que dijera que ella estaba ahí.
***
Cuando Amaranta abrió los ojos, observó a Diego, recostado justo en un sofá.
Ella se cobijó, no supo a qué hora durmió, ni cuando èl volvió, pero le dolió verlo así, estaba vestido, incluso aún tenìa los zapatos puestos. Amaranta