Jorge y Mariza llegaron a la mansión.
Mariza esperó en el jardín, mientras Jorge fue al despacho para hablar con Jerónimo.
El hombre se veía nervioso, pero negaba todo.
—¿Dónde está Enrique? ¿Lo vista? No me mientas, si está en la ciudad, es porque vino a verte, seguro pidió dinero, dime la verdad.
Jerónimo negó, una y otra vez.
—He dicho que no he visto a tu hermano, tampoco le he ayudado en nada.
Jorge estaba furioso.
—¡No mientas, puedo verlo en tu cara! Está bien, solo te recuerdo que él int