Mia caminó alejándose, pero ese hombre seguía tras ella, Mia no dudó en tomar la mano de Arturo.
—Mi amor, ¿nos vamos?
Arturo se sorprendió de que le llamara así, sonriò.
—Claro —dijo, vio al hombre detrás de Mia, y lo encaró, poniéndose frente a èl—. ¿Se te perdió algo?
El hombre se volvió tan pequeño, solo agachó la mirada.
—No, no —dijo con voz asustada, dio la vuelta y se fue.
Arturo sintió rabia, hubo algo en ese sujeto que no le gustó.
Tomó la mano de Mia y salieron de ahí.
—Ya me angustié