Luca miró a Catalina, estaba tan confuso, se levantó dando tumbos, se acercò a Catalina.
Ella casi intentó correr, pero él fue más hábil y rápido, la puso contra la cama, ella tenìa miedo. Mirò sus ojos.
—¿Es verdad lo que dices? ¡No me mientas!
Ella lloró.
—¡No! ¡No miento! Estoy harta de mentir y de callar, estoy harta, yo también sufro como tú, sé que tú también sufres, lo siento, intenté defenderme, pero no pude.
Luca se alejó de ella, incluso sintió que su borrachera había bajado.
Salió de