Al día siguiente.
Mariza estaba lista, sabía que Jorge la esperaba para ir a la fiesta de aniversario del Emporio Santalla.
La mujer bajó la escalera, observó el rostro de Jorge al verla, la forma en que la admiraba la hizo sentir estremecer, pero quiso ignorarlo.
«Es tan hermosa, que cualquier hombre podría ser feliz por tenerla, ¿Por qué no lo vi antes?», pensó
—¿Estás lista?
Ella asintió.
Al llegar al lujoso salón, saludaron a todo el mundo.
Sylvia miraba a Jorge y a Mariza con antipatía.
—Es