Al bajar en la estación lo hago no sin antes asegurarme que no hay alguien siguiéndome.
No tardó en llegar al conjunto residencial donde vivo.
Subo al elevador ignorando a algunos residentes que me miran con curiosidad y es cuando recuerdo que aún llevo puesto el uniforme del hospital.
Cuando llego al sexto piso siento que mi corazón está a punto de salirse por la boca.
Al detenerme frente la puerta del departamento respiro tratando de recobrar el aliento y abro lentamente.
—¿Mamá? —Llamo cund