Todo el día estuve ocupado buscando a Elba, ni siquiera pude encargarme de los asuntos de la Manada.
Al poco rato, toda la gente de la Manada se enteró del chisme y venían por turnos a darme sus consejos:
—Lilia es tu pareja de a de veras, y Catalina es tu hija de sangre con Lilia. ¿Pues no está bien que estén juntos? Elba ya se fue por su cuenta, le dejó el lugar a Lilia. ¿Tú por qué te aferras en buscarla?
Les contesté encabronado y en voz alta:
—A la que quiero es a Elba. Con Lilia, es nomás