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Capítulo 2: Burbuja Estallada

Capítulo 2: Burbuja Estallada

Zoe quedó extrañada al ver a su hermana en ese lugar, ya que ellas no tenían una buena relación.

- Pues vengo a visitarte y de paso hacer que Carlitos conozca a su prima – mencionó Emma diciendo la última palabra en tono burlón.

- ¿Y cómo supiste de Sofía? – preguntó ella arqueando una ceja.

- Pues mi cuñado me dijo, ya que lo encontré abajo.

- ¿Y qué haces en este hospital?

- Te lo acabo de decir, tontita… traje a Carlitos a una revisión, ya que su médico cambió su consultorio a este lugar – mencionó ella acomodando a su pequeño en sus brazos – a ver Sebas, carga a Carlitos para que yo pueda tomar a mi sobrina.

- A ver, ven campeón – Sebastián se movió para cargar al niño mirándolo con amor y cariño.

Una vista que a Zoe no le gusto, pero no opino aunque una gran incomodidad se instaló en su pecho, ya que Sebastián no había querido cargar a su hija… pero miraba con amor y cariño a su sobrino, por lo que actuó rápido.

- Y si mejor cargas a tu hija, porque aún no lo has hecho – comentó Zoe captando la atención de ambos creando un ambiente incómodo.

- Ah sí… jeje a ver ven princesita – declaró Sebastián alejando las manos del niño para girarse a tomar a la recién nacida.

Sebastián buscó fingir una gran y cariñosa sonrisa al sostener a su pequeña, pero se notaba incómodo y molesto.

Mientras que Emma estaba rechinando los dientes, porque su plan falló.

“Bien jugado hermana, pero yo soy quien reía al último” – pensó buscando forzarse a sonreír.

… 

Desde ese día, la actitud de Sebastián empezó a cambiar e incluso las ausencias y horas extras del trabajo comenzaron a ser frecuentes.

Zoe se sentía dolida y extrañada, en estos momentos que más necesitaba a su esposo como apoyo… él se ausentaba.

De hecho, hasta dejó de aparecer en la casa… ya ni regresaba para descansar diciendo que tenía viajes de negocios o le tocaban horas extras y por comodidad se quedaba en casa de sus padres para no molestar a la bebe.

Pese a que la excusa era muy pobre, ella quiso mentirse y creerle… por su propia paz mental.

Curiosamente, aunque deseaba engañarse… lo sentía… o más bien, lo presentía, algo estaba por pasar y eso tenía que ver con su hermanastra y sus padres.

Ellos se distanciaron de ella apenas cumplió la mayoría de edad, porque era la hija sobrante de la esposa anterior… su hermanastra la odiaba y siempre la maltrataba, por lo que nunca se preocuparon por lo que le pasara en su vida.

Así que el hecho de que fuera a visitarla el día que dio a luz, era raro.

- Ah… solo espero que no sea lo que estoy pensando – indicó haciendo una mueca mientras acomodaba a su pequeña en su cunero.

- Ah…

En eso bajó la mirada y sonrió al ver que su pequeña estaba despierta.

- ¿Cómo amaneció mi linda nena? – preguntó mirando la sonrisa de su pequeña.

A modo de respuesta, ella empezó a balbucear mientras movía sus manitas tratando de tocar el rostro de su mamá.

- Que coqueta – mencionó alzándola con cuidado y la pego a su cuerpo.

Escuchar sus suaves balbuceos siempre le sacaba una sonrisa.

En esos momentos ese dulce sonido era su única alegría, ya que la soledad le estaba jugando una mala pasada y no deseaba pensar en cosas que no eran… ya que su hermanastra era una víbora de dos patas y no hacía nada al azar o de forma espontánea, como siempre decía.

 - Wa… no, Zoe, deja eso, no debo pensar en cosas que no son, verdad hi… jeje lo se mi amor, ya voy – ella olvidó sus preocupaciones al sentir como su hija restregaba su rostro contra su pecho, señal de que tenía hambre.

Con cuidado se sentó en la orilla de la cama, desabotono su blusa y retiró su sostén para que la boquita de su hija encontrara su pezón para empezar a beber leche.

Mientras su hija comía, ella tarareaba una canción de cuna.

Justo cuando estaba sacándole el aire, escuchó como la puerta era abierta.

- Zoe – sonó la voz de Sebastián desde la sala.

- Yey, llegó papá – mencionó ella moviendo con cuidado a su hija – vamos a verlo.

Con eso dicho acomodo a la pequeña y fue a su encuentro.

- Mi amor, bienvenido – saludó buscando acercarse para darle un beso en la mejilla, pero él la esquivó - ¿Sebastián?

- Lleva a acostarla.

- ¿Qué?

- Tengo que hablar contigo, así que ve y deja a la niña en su cuna – ordenó mirando con algo de asco a la pequeña.

Zoe frunció el ceño al ver esas actitudes, pero busco obedecer porque ya tenía ganas de darle una bofetada a su pareja para que cambiara esa actitud.

- Y si tú la acuestas, también eres su papá.

- Zoe no estoy para estas pendejadas, ve y lleva a esa cosa a su cuna.

- ¿Sí recuerdas que Sofía es tu hija?

- VE – gritó, provocando que la pequeña empezara a llorar.

Zoe hizo una mueca y busco arrullarla para calmar su llanto.

Sebastián solo hizo una mueca de fastidio y se giró para ir a la cocina.

- Tranquila mi amor, ya no llores, sh… mami aquí está – mencionó ella en voz baja tratando de controlar sus propias lágrimas.

Tras calmarla y acostarla, regresó a la sala notando que Sebastián estaba tomando un poco de agua.

- ¿Ya? – preguntó al verla de regreso.

- Me puedes decir ¿Qué te pasa? ¿Por qué estas actuando de esa forma? – cuestionó ella cruzándose de brazos.

- Porque no soporto a ese engendro.

- Es tu hija.

- Es una mujer.

- Que… - Zoe abrió los ojos de golpe, no queriendo aceptar lo que acababa de escuchar - ¿Qué dijiste?

- Ash… ya, mejor acabamos con todo esto - habló sacando una carpeta del bolsillo de su saco y la lanzó a la mesita de la noche – léelo y firma rápido.

- ¿Qué es? – preguntó ella tomando la carpeta, pero se asustó al leer el título del documento, era un acuerdo de divorcio – esto…

- Oh vamos, no te atrevas a llorar y firma… o voy a quitarte esa compensación que te estoy asignando.

Ella obedeció y leyó el documento sintiendo como la ira y la rabia crecía en su interior.

- Ja… ¿Esto no es una compensación?, son migajas y lo sabes – habló ella con algo de sarcasmo, ya que el contrato indicaba que solo le asignaría un millón y un cuarto para que viviera con la niña, pero él no tendría ninguna responsabilidad ni reconocería a la menor.

- Es mi buena voluntad por joderte y quitarte tu virginidad – declaró rodando los ojos – pero si sigues demorando lo obvio, tal vez ignore que esa putita que pariste es de mi sangre y te voy a dejar en la calle sin nada.

- … - Zoe apretó con fuerza los puños, arrugando ligeramente esos documentos – ¿Por qué tratas de esta manera a tu propia hija?

- Porque las mujeres no sirven para heredar el imperio familiar.

- Eso es mentira.

- Deja de discutir y mejor firma.

- Mi amor, mejor dile la verdad… - en eso Zoe vio que su hermanastra aparecía desde la puerta y tomaba de la mano a su esposo.

- No lo necesita.

- Ustedes… - dijo ella señalándolos con el dedo índice.

- Pues si hermana, Sebas y yo nos amamos mucho, pero buscamos ser respetuosos contigo y tu matrimonio… pero bueno, como resultaste ser una inútil y pariste una niña pues es hora de que dejes el título de señora Parker a una mujer que si puede darle un heredero real a esta familia.

- Así que Carlitos es…

- Es mi verdadero hijo y único heredero – declaró Sebastián apretando la mano de Emma.

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