Con el corazón hecho pedazos, Jeremy sintió que los fragmentos le cortaban profundamente, dejando heridas sangrientas a su paso.
Cogió el bolígrafo y se quedó mirando las seductoras facciones de Madeline, mientras su respiración se entrecortaba.
"¿Tanto me odias?", preguntó débilmente, con una pizca de esperanza en su corazón.
Sin embargo, la respuesta de Madeline fue decisiva. "Sí, te odio. Mucho".
Los labios de Jeremy se curvaron, débilmente, mientras respiraba hondo.
Cogió los papeles y l