HARLEY
Los nervios me matan, tanto, que ni siquiera me tomé la molestia para ir a los vestidores y quitarme la bata, salimos a lo que me pareció más correcto, y eso era una cafetería en frente del hospital, donde no me gustaba nada la comida, pero era eso o tener que pasar más tiempo con el señor Siniestra, contando que nada de esto me daba buena espina.
Siento sus ojos clavados en mí, todo el momento, Roger, como dice llamarse, se limita a estudiar cada uno de mis movimientos, me hace sentir