CLARA
Cayendo, es así como me veo cuando en la fracción de un minuto, me permito probar de nueva cuenta los labios de mi Némesis. Tobias introduce su lengua a mi boca, el cosquilleo generado en mis entrañas son la bofetada que la vida me da y que me regresa a la realidad. Marina viene a mi mente, la mujer que ama y que al parecer no deja de lado.
—¡No! —recurro a todas las fuerzas que me quedan y lo empujo con rabia—. No soy tu maldito juguete, vete a la mierda y deja de joder a las personas.