MADDISON
Mis oídos pitan, siento que el piso se mueve bajo mi cuerpo, enseguida alguien me levanta cubriendo mi cuerpo con el suyo, es uno de esos hombres que resguardaban la puerta, todo es un caos a las afueras de la habitación, soy consiente de que no sé a dónde me llevan hasta que mi madre viene corriendo, agitada y con el rostro lleno de terror, hacia nosotros. Sus facciones se relajan y la sigo odiando.
—Yo me encargo —les dice a los hombres.
—No quiero ir a ningún lado contigo —me suel