ELIE
Aparco a las afueras de mi casa, la misma en la que vivo con mis padres, tengo una propia a las afueras de New York, también dos departamentos, pero esta vez por su comodidad y por ocultar las apariencias, estoy aquí, aunque más que un hogar al que llegar como refugio, se parece a un cascarón podrido, por fuera la construcción es hermosa, colonial, costó millones dejarla al gusto de mi madre, y aunque ellos ahorita no estén debido a un viaje de negocios en Arabia, su ausencia se siente co