CLARA
Un segundo tengo los labios de Elie sobre los míos, y al otro segundo alguien lo aleja de mí con una fuerza brutal, haciéndolo ver como si solo se tratara de un muñeco de tela. Respiro profundo, viendo que es Tobias, quien lo ha soltado haciendo que Elie perdiera el equilibrio y cayera de bruces al suelo.
—No lo golpees —pido en vano.
Su mirada asesina me lo dice todo, no sé si quiero quedarme aquí, viendo cómo mata a golpes al pobre de Elie. Tobias me mira de soslayo.
—No pienso hacer