Cumplir con sus deberes de Esposa.
Ya en la sala a solas con Mariana, Sebastián se paró en la ventana y observó con detenimiento el jardín frentero, cuidado con sus rosales en flor y arbustos perfectamente recortados, el gran muro de concreto gris e imponente que bordeaba toda la propiedad, y aquel portón enorme de hierro forjado con el emblema familiar que, cual centinela inflexible, encerraba a la mansión Aragón, aislándola del mundo exterior como si fuera un universo aparte, un microcosmos regido por sus propias leyes y tradi