Capítulo 35
Violeta San Marino
Siento el frío del cubito de hielo al ser deslizado por mi cuerpo y como un par de besos húmedos recorren el sendero mojado, haciéndome jadear involuntariamente.
De repente, el cubito se detiene justo en la zona de mi pelvis, la cual está palpitante y deseosa por ser atendida correctamente.
Sus dedos inquietos se deslizan desde mi vientre hasta mi intimidad y en el recorrido, van creando un sin número de corrientes eléctricas que hacen erizar toda mi piel.
U