Mundo ficciónIniciar sesiónNina deja caer mi suéter dentro de la maleta.
—¡Camila! ¡Dios mío! ¡No estoy intentando echarte! —exclama.
Mi mejor amiga corre inmediatamente hacia mí y me toma por los hombros.
El rostro de Nina está tan pálido como si acabara de ver el estado de cuenta de su tarjeta de crédito después de una jornada de compras irresponsables.
—¡Esto es una locura! ¡Todo es absolutame







