—Solo mírela, señor Mendoza. ¿Desde cuándo la bolsa de valores utiliza el sentido del humor como indicador del valor de las acciones?
El comentario salió con total naturalidad de los labios cubiertos de lápiz labial de una de las accionistas minoritarias de Pilar Solido, una mujer llamada Dominika.
Simplemente tomó un sorbo de té con arrogancia mientras sus ojos me recorrían de pies a cabeza.
¿Y lo más irritante?
Esa leve sonrisa condescendiente.
Por desgracia, no podía perder los estribos y de