El intenso olor a alcohol invadió por completo mis sentidos mientras los labios de Xavier seguían reclamando los míos. Sus grandes manos sujetaban mi cintura con tanta fuerza, como si estuviera vertiendo en mí los últimos restos de cordura que le quedaban esa noche.
—Mmph... ¡Señor! —jadeé entre sus besos.
Intenté apartar el rostro, pero Xavier volvió a atrapar mis labios.
Esta vez, su beso fue aún más exigente, pidiendo en silencio la respuesta que yo trataba desesperadamente de mantener enter