Esa noche decidí no volver al penthouse. En lugar de eso, me quedé en el acogedor apartamento de Nina, escapando por un rato de ese tirano malhumorado.
—Nin, sinceramente creo que Daniel es muchísimo mejor que Xavier —dije apasionadamente mientras me dejaba caer sobre su cama, abrazando con fuerza su almohada de cuerpo entero—. Es tan dulce, atento y de verdad me trata como a una persona normal.
—Mmm.
—¡A diferencia de ese jefe demoníaco que de repente se pone todo posesivo, pero luego se da la