Observé cómo toda la actitud de Xavier cambió en un instante. La imagen de un hombre sufriendo de diarrea desapareció por completo. Volvió a parecer exactamente el CEO autoritario de siempre. Sus ojos se encontraron directamente con los de Arturo, no con arrogancia ni desprecio, sino con una silenciosa determinación.
—Entiendo la decepción del señor y la señora De Osma. Por eso he venido aquí para ofrecerles mis más sinceras disculpas.
La voz de Xavier era tranquila, en perfecto equilibrio con