Xavier silenció mis labios... con los suyos.
La calidez de sus labios, guiando los míos con tanta suavidad, pareció cortar instantáneamente todas las palabras que tenía atrapadas en la garganta. Durante unos segundos, mi mundo entero quedó completamente en silencio.
Mi corazón latía con tanta fuerza que sentía que estaba a punto de salirse de mi pecho. Al mismo tiempo, una extraña sensación se extendió por todo mi cuerpo hasta la punta de los dedos. Mi conciencia parecía flotar entre las nubes.