—Te ves... muy llamativa esta noche, Mila —comenta Xavier con naturalidad desde detrás del volante.
Me lanza una breve mirada, mientras una sonrisa burlona tira de sus labios desde que salimos de la oficina.
—Gracias por el insulto tan sutil, señor —respondo secamente mientras vuelvo el rostro hacia la ventana.
Refunfuño para mis adentros.
Xavier definitivamente está haciendo un esfuerzo sobrehumano para no reírse.
¡Lo sabía!
Molesta, me pego aún más a la puerta del coche.
En este momento me si