POV XAVIER
Daniel terminó de acomodarme la corbata, alisó el cuello de mi saco y me giró hacia el espejo.
—Perfecto, ¿no? —su voz resonó en el frío cuarto de baño.
—No tiene que ser perfecto.
Chasqueó la lengua.
—Es el día de tu boda, Xavier.
Nunca me había detenido a imaginar cómo sería mi boda.
Solo sabía una cosa.
Me casaría con la mujer que amara.
Nunca me importaron los detalles, siempre que ocurriera ante Dios.
Por eso había rechazado durante toda mi vida los matrimonios por conveniencia.