Capítulo 23: Una sanción apropiada.
—¡Pero Bertrand! ¡Esa mujer me agredió! ¡Prometiste a mi hermano que nada malo me pasaría! —gritó furiosa, Lady Ruwer.
¡La acción del Rey fue inmediata!, levantándose de la silla tomó por el cuello a Lady Ruwer.
¡PUM!
¡Pegó ella contra el escritorio!
—¡AH! —gritó, viendo asustada a ese frívolo gobernante.
—¿Crees que tienes el derecho de levantarme la voz, quejarte a tu antojo, desobedecerme y tras de eso exigirme? —le preguntó en un cruel susurró, acercando su rostro al de ella.
¡