—¡Don Camilo! ¡Está herido! Rápido, déjeme ayudarle a levantarse.
Sin embargo, Julieta ya estaba malherida y no se había curado, además de que estaba débil por la falta de sangre. No podía ayudar en nada a don Camilo.
Poniendo su mano sobre el pecho de don Camilo, se sentía tan angustiada que estaba a punto de llorar.
¡No podía pasarle nada a don Camilo! ¡No le podía pasar absolutamente nada!
Sacó su celular y llamó al 911 pero no había señal alguna. Se levantó y trató de ir por señal cuando don