En el Apartamento Cima Dorada.
Después de acompañar a Julieta a casa, Ismael no se sentía tranquilo de que ella estuviera sola, así que se quedó para acompañarla.
—Julieta, descansa un rato. Anoche ni siquiera dormiste.
Aunque Julieta no había dormido en toda la noche, no tenía ganas de hacerlo. Pero cuando levantó la vista y vio que Ismael tenía ojeras, asintió con la cabeza obedientemente.
—Está bien, vamos a comer algo y a dormir.
Si ella no comía, él tampoco. Si ella no dormía, él tampoco.
J