Capítulo395
Pero ella no quería hacer eso. Después de todo, su cuchillo no alcanzó a Leandro.

Sobresaltado, Leandro le cogió la mano por reflejo.

—Julieta…

—Leandro, ¿qué haces aquí?

En ese momento Ismael entró corriendo. Empujó a Leandro fuera de la habitación y cerró la puerta. Luego regresó rápidamente a la cama, tomó el cuchillo de la mano de Julieta, lo dejó a un lado y la tranquilizó suavemente.

—Está bien, no temas, no temas.

Julieta parecía acabar de volver en sí. Levantó la vista y lo miró estupef
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