Leandro le pidió a Renzo que llevara a Samuel al hospital así que él se quedó solo.
Miró al hombre que estaba desmayado en el suelo, levantó un cubo y le echó agua fría.
El hombre se incorporó de repente, levantó la vista y se encontró con los ojos rojos de Leandro. Se sobresaltó y dio un respingo asustado. Agitó las manos, abrió la boca y quiso pedir perdón, pero se quedó mucho rato con la boca abierta sin decir ni una sola palabra.
Leandro no estaba de humor para perder el tiempo con él. Le p