Después de preguntar, Ismael se quedó paralizado. ¿Cómo podía haber hecho semejante pregunta? Acababa de decirle que no le importaban en absoluto sus asuntos personales…
—En realidad, señor Soto, iba a pedirle que me ayudara a redactar los papeles del divorcio.
—¿Ahora?
Ismael se puso nervioso, aunque aparentemente no había una razón para ello. Incluso albergaba en su corazón una pequeña esperanza de que Julieta y Leandro se divorciaran.
Julieta resopló.
—Solía pensar que ya que tres personas es