—Todavía puedes volver, pero no puedes quedarte aquí para siempre. ¿Qué harás cuando yo muera?
Jasmine colocó su vaso pesadamente sobre la mesa y le contradijo:
—Julieta, ¿Qué tonterías estás diciendo? Dios nos libre, ¡no vas a morir!
Julieta se sintió profundamente conmovida, apretó ligeramente sus labios y respondió con una sincera sonrisa:
—Todos morimos alguna vez, Jasmine, la cuestión es cuándo, y yo, que tengo cáncer en estado avanzado, tengo una idea bastante clara.
—¡Los medicamentos del