—Julieta, déjame decirte algo que quizá no creas. —Mientras ayudaba a Julieta a vendar la herida del pie, Jasmine se mordió el labio—. En realidad, probablemente no fue el señor Cisneros quien lo hizo.
Julieta la miró, sus ojos se llenaron de burla.
—Qué parte de él merece mi confianza, la última vez me arrojó a un pequeño cuarto oscuro, esta vez no me sorprende que mande a alguien a que me secuestre.
Leandro había aplastado todos sus sueños, había pisoteado y destruido su pasado. A sus ojos, ha