Capítulo127
Al volver a su piso, Leandro empujó bruscamente la puerta y gritó enfadado:

—¡Julieta!

Recorrió la habitación, nadie le respondió. Tuvo que asegurarse de que Julieta no estaba aquí. ¿Habría vuelto a la Península?

Sin siquiera pensarlo, condujo el coche a toda velocidad hasta la Península. Por el camino, su mente se llenó del rostro de Julieta y se sintió inexplicablemente agitado.

¿Podría ser que ella realmente ya no lo amaba y por eso huyó? No, de ninguna manera.

Esto era un castigo, ella tení
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