Sin que Elly se diera cuenta, sus lágrimas comenzaron a brotar y a deslizarse por sus mejillas.
El pecho se le oprimió al ver con qué naturalidad Felix aceptaba la presencia de Erick, lo que evocó en ella recuerdos de un pasado amargo, pero al mismo tiempo ablandó su orgullo de madre.
Kenny volteó y contempló el rostro de Elly, que de pronto se había tornado pálido.
Como el hombre maduro que era, pudo descifrar con claridad que aún existía un torbellino de emociones muy grande en el corazón d