El beso de Kenny se volvió cada vez más profundo e intenso. Mientras continuaba devorando los labios de Elly, con movimientos pausados y cautelosos para no lastimar los músculos de su hombro lesionado, la guió para que se recostara boca arriba sobre el colchón.
El hombre se posicionó entonces sobre ella, apoyando su peso en ambos brazos.
—Ya no puedo contener más esto, Elly… ¿Me das permiso de hacerlo? —susurró Kenny con una voz que se tornó grave y ronca debido a que su deseo ya se encontraba