—¿Kenny…? —articuló Elly en un hilo de voz. Su voz temblaba violentamente, casi extinta por un pavor indescriptible.
Elly agachó la cabeza de inmediato, negándose a sostenerle la mirada al hombre que tenía enfrente.
Una culpa inconmensurable le golpeó el pecho en ese instante, haciéndola sentirse la mujer más vil del mundo por haber traicionado la confianza de su prometido.
—Peróname… Por favor, perdóname… —insistió Elly. Las lágrimas que había estado conteniendo finalmente se desbordaron, emp