Elly perdió por completo el control de sí misma, hundiéndose de lleno en aquel beso ardiente y demandante. Su cordura quedó adormecida.
Erick no desperdició la oportunidad. Mientras continuaba devorando los labios de Elly con intensidad, avanzó despacio, guiando y presionando el cuerpo de la mujer hacia atrás hasta que la parte posterior de las rodillas de ella chocó contra el borde de la cama.
Con un empuje suave pero firme, Erick la recostó sobre el mullido colchón.
El contacto de sus labios