En otro lugar muy distinto, un auto se detuvo detrás de la línea policial que cerraba el acceso a la calle del accidente.
De adentro bajó Riko, con una expresión muy pálida. En el asiento trasero seguían los seis hijos de Windy, con expresiones mezcladas de confusión, miedo e incomprensión.
Riko se acercó a la línea policial, intentando obtener información. Desde su posición podía ver, a lo lejos, que la calle era un caos. Había señales claras de una explosión. Asfalto quemado. Escombros pequeñ