Erin estaba intentando sonreír a pesar de las ganas de llorar a causa del dolor punzantes en su espalda, los invitados habían llegado y tenía que fingir ser la esposa perfecta, por lo que sonrió en cuanto vio a la pareja en su puerta
— Bienvenidos — se limitó a decir mientras que Ethan se encargaba de hacer la verdadera bienvenida, se sentía ansiosa y nerviosa, casi como si algo estuviera por suceder, y tal vez así era, porque con el rabillo del ojo, pudo ver un rápido movimiento en el pasillo