Capítulo 32.
Alex.
Después de esa cena, de esa cita que creía que sería especial, que se convertiría en un bonito recuerdo, ni siquiera pude dormir, ni siquiera pude dejar de pensar en lo que dijo, en lo último que me dijo porque eso me marcó más que cualquier cosa, más que cualquier palabra que pudo salir antes de eso, incluso las que decían que me amaba, porque, de cualquier modo, no significan lo mismo cuándo dices algo así después. No tengo que elegir entre Nathan o ella, eso ni siquiera pasa por mi me